LA BAÑA
Ocupando el vértice geográfico que delimitan las provincias de León, Orense y Zamora se halla la remota comarca de la Cabrera leonesa.Sus abruptas pendientes, que se elevan por encima de los 2000 metros, siempre han constituido una inabordable muralla para el tránsito humano, hecho por el cual durante décadas este conjunto de cumbres y valles ha gozado de un aislamiento secular.Alcanzando las últimas estribaciones de los montes de León se encarama el pueblo de La Baña, núcleo pizarrero de la Cabrera.Con apenas 600 habitantes, La Baña tiene el honroso placer de ser el escenario de al menos una novela.Cuenta su autor, el bilbaíno Ramiro Pinilla, como fue interpelado por un sujeto que le ofrecía su testimonio para la posteridad.Sin duda, dicho individuo pensaba, muy acertadamente, que la narración de sus vivencias podría remover algo muy dentro de cada lector.Lo cierto es que Pinilla, despues de escuchar ávidamente su dilatado relato, no pudo dejar de sentir una especie de necesidad imperiosa de transcribir a papel todo aquel torrente de experiencias, en su mayor parte calamidades y desgracias.
Con el sugerente título de Antonio B. El Ruso.Ciudadano de Tercera apareció la novela biográfica de aquel hombre desgarbado pero tremendamente vivaz.Lo que puede encontrar el lector es una sucesión de amargas peripecias que se encadenan cronológicamente hasta la madurez de Antonio Bayo, apodado el Ruso por su rubicundez.Ahora resulta anacrónico pensar que algún poblador del solar ibérico pueda pasar un día sin tener nada con que atemperar los embates del hambre.El testimonio de Antonio Bayo es un hito relíctico de una época en la que el hambre era un huésped que se aposentaba en aquellos hogares menos favorecidos por las circunstancias del momento, los cuales eran una gran mayoría en la posguerra.A través de un lenguaje descarnado, directo, corrosivo hasta la médula uno no puede evitar un doloroso espasmo a la vez que una lacerante y desgarradora imprecación nace de las entrañas pugnando por romper las cuerdas vocales.Dicen que es triste pedir, pero más triste es robar.Antonio Bayo fue un maestro más de la tristeza.
Saludos.
Etiquetas: Ámbito social, Gestas, Scriptum



























