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lunes, abril 03, 2006

LA MUJER DE ROJO

Al igual que persiste y goza de plena vigencia el mito romántico del príncipe azul dentro del imaginario colectivo del sexo femenino, también existen estereotipos equivalentes para el masculino.No pocos varones siguen elevando al ladino Eros sus devotas plegarias para encontrar esa mujer de rojo que simboliza lo mejor de ambos mundos, sensualidad e inteligencia, belleza exterior y riqueza interior.Que duda cabe que tanto los príncipes azules como las mujeres de rojo escasean en nuestra sociedad, son difícilmente localizables y observables.Y cuando se consigue, despues de ardua búsqueda, situar uno de ellos en el mapa, muy probablemente caigamos en la cuenta de que alguien llegó antes que nosotros.

El peculiar Gene Wilder dirigió y protagonizó La mujer de Rojo en 1984, glosando las divertidas peripecias y manidas artimañas a las que recurre un abúlico y convencional hombre de familia inmerso en una monótona cotidianeidad para intentar seducir a una escultural y explosiva Kelly Le Brock que, inicialmente, no deja de ser un mero objeto de deseo lejos del alcance de un personaje tan anodino y falto de atractivo.

La evanescente protagonista aparece enfundada en un vaporoso vestido de seda roja que provoca una exacerbada secreción de feromonas por parte del hilarante Wilder cuya febril imaginación concibe ardorosas imágenes de pasión y desenfreno junto a la idolatrada portadora de la prenda encarnada, un color asociado a la pasión, a la alegría de vivir, al impulso vital representado por ese líquido esencial para la vida llamado sangre.Cegado por su alarmante índice de testosterona, un desbocado Wilder concentrará sus impulsos vitales en la seducción de la bella dama.Una cómica travesía que le conducirá a un sorprendente descubrimiento oculto por la radiante imagen exterior de la diva, su no menos fabulosa capacidad intelectiva.

Desgraciadamente, el rojo suele ser un color raramente habitual en la indumentaria femenina, su propio tinte cromático añade cierta carga de vistosidad y visceralidad que no es del agrado de muchas mujeres, tan reacias como los hombres a ser objeto de observación impertinente.Por lo cual, como tales, las mujeres de rojo son raros especímenes en peligro de extinción dignos de admiración.Creo firmemente que realmente son muchas más de las que parecen pese a que se mimetizan en el ambiente bajo diversos colores, mostrando su verdadera dimensión cuando la ocasión lo merece.Mujeres de rojo, príncipes azules, es bonito seguir pensando que existen, porque la verdad es que, al igual que las meigas, haberlas, haylas.

Quiero dedicar a todas esas anónimas mujeres de rojo que pueblan nuestros hogares un tema de la banda sonora del film interpretado por Stevie Wonder que lleva por título I just called to say I love you.Va por vosotras, las de rojo.

Saludos.

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9 Comments:

Blogger Lula Towanda said...

Alguna prenda roja tengo, pero la verdad es que me tira más el negro y el verde.
Además, que te siente tan bien como a Kelly Le Brock es dificil y eso desanima nucho.
La canción es muy bonita, lástina que el que la canta no pueda apreciar la belleza de la protagonista de la peli :-(
Creo que la dirección IP no engaña y las estadísticas son un poco indiscretas.. ya sabes a lo que me refiero

12:04 p. m., abril 03, 2006  
Blogger Jean Bedel said...

La Leti fue de rojo pasión en su presentación en sociedad en la boda de no se quien. Aunque me quedo con la Le Brock de los 80, mitos de juventud :-)

10:28 p. m., abril 03, 2006  
Blogger Galufante said...

Lula:

Eres mujer de negro, espero que sólo sea el recubrimiento...Hija, Kelly Le Brock sólo puede haber una...pero es que Lula Towanda también es única, de negro, de verde, de rojo o de malva...
Sin duda, así debe ser...

Bedel:

Entre la Leti y la Le Brock, me supondría un grave dilema tener que optar por una de ellas...desde luego, si es por piernas, la Le Brock de calle...

Agur.

7:11 a. m., abril 04, 2006  
Blogger Perl Oui c'est moi said...

El rojo está bien de vez en cuando, alegra mucho el ánimo.
Genial la película, sobre todo el final...

Los príncipes azules me dan un poco de grima (demasiado cursis para mi gusto)

10:02 a. m., abril 04, 2006  
Blogger Galufante said...

Perlim:

Ya sabía yo que algo encarnado tenías...
Lo que pasa con los príncipes actuales es que ya ni son de sangre azul, la tienen bastante edulcorada desde que no tienen que rescatar a princesas guardadas en altas torres por fieros dragones...Shrek les da mil vueltas a estos panolis paniaguados...

Agur.

3:01 p. m., abril 04, 2006  
Anonymous Anónimo said...

Dicen, y digo, que las casualidades no existen y hoy visitando el blog de unos amigos me encuentro con un tal galufante que no sé porque caprichosa razón me llama la atención. Sí, ya me acuerdo: La foto de la sombra. Primera sorpresa, habla y muestra las hermosas casas indianas que caldean mi tierra húmeda. Segunda sorpresa, se queja de que hay pocas mujeres de rojo y creo que tiene razón. Muchas mujeres tienen miedo de mostrar su fuego, de dejarse ver. Hay mujeres voluptuosas, ondulantes que se esconden tras una grisitud exasperante. Adoro el rojo y las mujeres encendidas. Cada día me empeño en ser una de ellas y al menos en la vestimenta, lo consigo con frecuencia. Amores encendidos de Lucía.

6:32 p. m., abril 05, 2006  
Blogger Galufante said...

Lucía:

Sinceramente, me pregunto porque has tardado tanto tiempo en llegar a este tu blog amigo...reflexiones como la tuya siempre serán bienvenidas...
Sabes lo que pienso? Pues pienso que una vida sin pasión, sin fuego, sin ilusión no pasa de ser una mera existencia terrenal...Por eso abogo por avivar ese fuego interno que mueve nuestro humano cuerpo y dar rienda suelta a las pasiones que se derivan de nuestras más íntimas sensaciones y pensamientos...
Lucía, te agradezco tu aportación por lo que vale, y siendo asturianina como eres, creo que vas a puntuar doble...
Si no tienes inconveniente, la puerta siempre está abierta, para tí y para cualquiera que desee entrar...

Besos.

Agur.

7:17 a. m., abril 06, 2006  
Blogger Zuriñe Vázquez said...

Aunque es una película mala de cojones merece llevarse al Rincón por lo que representa de búsqueda de principes y princesas ideales que no existen, y muchas películas (buenas o malas) representan eses sueño. Un abrazo.

3:34 p. m., abril 11, 2006  
Blogger Galufante said...

Aunque es una película mala de cojones merece llevarse al Rincón por lo que representa de búsqueda de principes y princesas ideales que no existen, y muchas películas (buenas o malas) representan eses sueño. Un abrazo.

Zuriñe:

Efectivamente, las princesas y príncipes de cuento de hadas sólo existen en los cuentos...Afortunadamente, abundan las princesas de carne y hueso...aunque no luzcan una grácil silueta ni les acompañe una sonrisa permanente...ah...y aunque no se depilen...

Agur.

7:35 a. m., abril 12, 2006  

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