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miércoles, diciembre 07, 2005

EVANESCENCIA SUNTUOSA

Para los antiguos mayas era un pájaro sagrado por su hermosura y una especie de divinidad dada su acendrada afición a permanecer oculto a las miradas humanas.

El quetzal hace honor a la fama que le precede, tan sólo es necesario un instante de embelesada contemplación para confirmar que esta criatura se cuenta dentro de una de las más bellas de la creación.

El quetzal es un remedo de la perfección, si es que existe, una evanescencia que se disuelve en el bosque nuboso en el que suele habitar, una ilusión óptica que se desliza subrepticiamente por los ávidos ojos que desean admirarlo.Y su naturaleza esquiva contribuye a avivar el fuego del deseo, de la necesidad de veneración de un especimen tan casquivano y tan refulgente a la vez.

No deseo esperar a otra vida para poder venerar su resplandeciente efigie.

Saludos.

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