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martes, mayo 16, 2006

ULUWATU

Habitualmente el viajero que se aventura en la búsqueda desconocida de una colección de intensas emociones con las que serenar su espíritu inquieto en remotos destinos siente un silencioso y reconfortante placer derivado de la admiración extática de uno de los fenómenos más evocadores que pueda brindar la naturaleza como es la contemplación reverente del ocaso solar en el horizonte brumoso del océano tropical.

Hace unos años, tuve la tremenda suerte de hallarme en el lugar apropiado y en el momento preciso para disfrutar de una de las más inolvidables puestas de sol que yo recuerde en toda mi azarosa vida.Acaeció tal suceso en el extremo occidental de la península de Nusa Dua, localizada en el sur de la isla indonesia de Bali, al amparo de un delicioso marco delineado por la mágica silueta del templo hinduista de Uluwatu encaramado en lo más alto de un vertiginoso acantilado que se perfila desde el bravío océano Indico.

Sinceramente, sólo por poder asistir a un espectáculo dotado de tanto encanto enclavado en semejante entorno maravilloso, creo que mereció notablemente la pena.Fue un esplendoroso comienzo de un viaje inolvidable.Creo que necesito más Uluwatus que no defrauden el esfuerzo realizado.Sé que los hay y los seguiré buscando.Estén donde estén.

Saludos.

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2 Comments:

Blogger Carlos el hormigo said...

A mí es una de las cosas que me ayuda a estar vivo: pensar que quedan cientos de rincones maravillosos en este planeta que algún día visitaré.

11:09 p. m., mayo 16, 2006  
Blogger Galufante said...

Carlos:

Por lo menos mantener viva la ilusión por descubrirlos...

Agur.

8:34 a. m., mayo 17, 2006  

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