La Alhambra granadina se halla inmersa dentro de una competición ficticia en la que pugna por ser incluida dentro de las nuevas 7 maravillas del mundo.Independientemente del resultado final que arroje el certamen virtual, para muchos de nosotros es innecesaria una nominación de este calibre porque, pase lo que pase,
la Alhambra ha sido, es y será una maravilla a perpetuidad.Coronando la colina de
la Sabica,
la Alhambra se alza majestuosa, desafiante, señorial como una privilegiada atalaya sobre el río Darro en primera instancia y sobre Sierra Nevada en la lejanía.
Todos conocemos la elegancia de sus palacios nazaríes con sus estancias y salones ricamente decorados y de sus ornamentales jardines donde el precioso agua serpentea entre frondosos macizos vegetales que la convierten en la joya más preciada del arte islámico español.La Alhambra no sólo es una realidad, aunando en sí misma una estela de leyenda y un aura onírica de futuro.La Alhambra es un ente dotado de vida propia ubicado en un lugar de ensueño.Es indiscutible su reconocimiento como Patrimonio Universal de la Humanidad.
Enfrentado a la Sabica, al otro lado del Darro, subiendo desde el Paseo de los Tristes, se alza el Albaicín, otro de los símbolos vivientes del pasado esplendor musulmán de Granada.Si la Alhambra representa un modelo de vida palaciega, restringido a la realeza y aristocracia nazarí, el Albaicín reúne dentro de su abigarrado perfil, atravesado por un intrincado entramado de estrechas callejuelas, plazoletas y miradores sobre la Sabica, toda la esencia popular de la sociedad islámica.Paseando por sus empinadas calles empedradas creyendo escuchar silenciosos ecos de antiguos muecines, paladeando un aromático té en una de las numerosas teterías que salpican su caótico trazado urbano, degustando un sabroso pincho moruno a la benéfica sombra de una terraza con la Alhambra como marco sobrecogedor, uno se deja llevar por la magia intangible que emana del Albaicín.Y cuando se abandona, siente que un pedacito de su corazón, entregado conscientemente que no arrancado, quedará por siempre ligado al recuerdo imborrable del Albaicín.
Saludos.
Etiquetas: Maravillas, Panorama
4 Comments:
Uno de mis paseos favoritos los cinco años que pasé viviendo en Granada: Calle Elvira, plaza nueva, paseo de los tristes y el Albaicín para sentarme en el mirador de San Nicolás y contemplar el paisaje.
Personalmente, creo que la Alhambra será más maravillosa si no sale elegida. Y las posibilidades de encontrar mesa libre para tomarse ese pincho en el Albayzin aumentarán considerablemente...
Demo:
Para tí y para muchos más...aunque perderse en cualquier rincón del Albaicín ya recompensa el paseo...
Hormigo:
Desgraciadamente, la masificación lo invade todo...hasta el Albaicín...
Agur.
magnifico lugar , hay un mirador precioso , para ver el atardecer ...eso si en compañia de algun amor:)
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