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lunes, febrero 13, 2006

EL ARTE DE LA REGALÍA

La pasión humana envuelve a los seres humanos con su halo de misterio, de perenne ilusión, de entusiasmo, de gozo permanente.Como todos sabemos, la llama de la pasión requiere de renovables energías para mantenerse siempre encendida.Energías, bríos, que tarde o temprano agotan su cupo y entregan el relevo a un modo de relación menos apasionado pero más entrañable y más racional.

La estrategia del regalo se enmarca dentro de las típicas maniobras encaminadas a avivar ese fuego que amenaza extinguirse, a rememorar señalados momentos dignos de ser recordados.Es saludable en tanto que los seres humanos poseemos eso que se da en llamar memoria emocional y necesitamos retroalimentar esa capacidad que nos diferencia del resto del reino animal.

Pero la sociedad actual se empeña en crear seres consumistas y nada mejor que generar apetencias humanas allí donde ni las hay, ni se necesitan.Se constata con facilidad una creciente tendencia social a sacralizar y deificar usos que denotan una futilidad fuera de dudas.Llegará un momento en el que el calendario adolezca de fechas para nuevas implantaciones mercantiles.

Existe una inclinación, podríamos decir que natural, de una amplia mayoría de representantes del sexo femenino que se dejan mecer por los cantos de sirena consumistas, dejando de lado el sentido común.A la voluntariedad del ofrecimiento de un presente, hemos pasado a la obligación más absurda.Además, la bondad del presente se hallará, inexcusablemente, en relación directamente proporcional con el valor pecuniario de mercado.Me parece una aberración lacerante, dado que estamos subvirtiendo la verdadera esencia del regalo.

¿Acaso no puede ser igualmente valorable un ramo de flores silvestres o una tranquila velada al amor de un café calentito en una terraza veraniega que un anillo de diamantes o una suntuosa habitación del más lujoso hotel de 5 estrellas de Praga?.Un, dos, tres, respondan otra vez...Féminas del blog, ¿os animais?.

Saludos.

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12 Comments:

Anonymous amanda said...

Me quedo con las flores silvestres. Aunque a un hotel de cinco estrellas en Praga tampoco diría que no...
Un 'reflexivo' beso.

9:50 a. m., febrero 13, 2006  
Blogger Roma said...

Yo soy tan desmemoriada... y tan vergonzosa para estas cosas... eso de tener que regalar algo ese día 14 de febrero precisamente ...
Pero puestos a tener que hacerlo no vaya a pensar tu enamorado que andas sin percartarte de su existencia... le regalaría un ramito de flores silvestres y me gustaría que me regalara otro ramito de flores silvestres...peeeeeeeeeero con una condición: que fuesen silvestres auténticas y escogidas y recogidas por nosotros.
¿Qué, he resultado muy exigente?

1:33 p. m., febrero 13, 2006  
Blogger Galufante said...

Amanda:

Has elegido correctamente, que diría el caballero guardían del Santo Grial...Disfruta con tu elección...
Beso reflexivo recibido.Acuso el recibo y te envío otro.

Roma:

Eso lo deberá determinar tu enamorado o enamorada...Ahora va a resultar que todas preferís las flores silvestres...o no deja de ser una burda excusa? Estoy empezando a dudar...

Agur.

2:44 p. m., febrero 13, 2006  
Blogger Lula Towanda said...

¿Provocando?
No me tires de la lengua que me puede llegar al suelo.

Pues siento romperte la estadística. Me gusta regalar, buscando algo que llegue al corazón del destinatario que a veces son las cosas más sencillas. No comprar cualquier cosa tirando de visa.
Me importa un bledo que no me regalen nada, pero agradezco que alguien se tome la molestia en buscar algo que me gusta a mi. Me encantan las sorpresas pero no vivo de ellas ni espero tributos de nadie. No creo que sea rara, soy muy normalita, así que eso de que la mujeres exigimos..... es un topicazo como tantos otros.

4:58 p. m., febrero 13, 2006  
Blogger Roma said...

Para mí, sinceramente, el mejor regalo es "la sorpresa" de algo que no esperabas.
Y si estás esperando que ese "señalado" día te hagan un regalo... ya no hay sorpresa que valga.
Pero bueno... se agradece, jaja.
Roma dixit

5:21 p. m., febrero 13, 2006  
Blogger Lostie said...

Para mí, sin duda, la tranquila velada al amor del cafelito. Aunque también me gustan las flores.
En cuanto a hoteles, me gustan los chiquitines, tipo tablet hotels, odio las aglomeraciones.

7:50 p. m., febrero 13, 2006  
Anonymous leodegundia said...

A nadie le amarga un dulce y por lo tanto, creo que a todos nos gusta que en determinados momentos se acuerden de nosotros y no tiene que ser en fecha señalada.
Lo mejor de los regalos, no es su precio, es que el regalo sea del gusto del que lo recibe porque eso indica que el que lo hace, al comprarlo, lo hizo con la idea de agradar y no por compromiso.
Ejemplo: si a mi alguien me regala un perfume de 3000 euros (que los hay), me mata, sin embargo me regala un libro de 20 euros, sobre todo si es de Historia, y acierta de pleno.
¿Me exliqué bien?

8:34 p. m., febrero 13, 2006  
Blogger Zuriñe Vázquez said...

Estoy contigo. Creo que el amor se demuestra, más que se dice. Pero yo me conformo con un hermoso poema, como los que voy a poner esta noche, o un beso de los de verdad. NO hace falta mucho más. Un abrazo

10:19 p. m., febrero 13, 2006  
Blogger Telémaco said...

Hace poco leí que ese tema del que hablas hoy es una de esas cosas que tenemos de diferente los hombres y las mujeres.

Por lo visto los hombres valoramos la "calidad" de un regalo y por eso nos gusta hacer pocos regalos pero carísimos. Sin embargo las "feminas" valoran más la "cantidad" de regalos y prefieren que se les regale 12 veces una rosa a recibir una vez un ramo con una docena de rosas.

11:30 p. m., febrero 13, 2006  
Blogger Galufante said...

Lula:

Bueno, supongo que la generalización no es adecuada, pero te garantizo que la exigencia existe, pongo la mano en el fuego...

Roma:

Pero las sorpresas se producen cada día, sólo que no prestamos atención a ellas...la vida misma es una caja de sorpresas...

Lostie:

Una buena tertulia, animada, con el gaznate reconfortado por un cálido cafelito...Sabia elección, pardiez...Aunque me da que a ti tampoco te disgustan unos zapatos de Manolo Blahnick...

Leodegundia:

Te explicaste perfectamente, aunque estimo que también se debería tener en cuenta el hecho en sí, independientemente del valor económico o sentimental o de otro tipo que pueda tener el regalo, creo que la intención es lo que cuenta...

Zuriñe:

Lo que has escrito me ha llegado al alma, por ahí es por donde yo quiero ir, es la cotidianeidad la que marca el aprecio, el cariño, el amor que se siente...No se necesitan grandes alharacas para demostrar lo que se siente...Un poema es el presente más precioso que se puede regalar..

Telémaco:

Sí, la verdad es que puede ser así, necesitan más de la realimentación que los hombres...Yo iría más allá en tus consideraciones, me atrevería a afirmar que los hombres prefieren no hacer regalos...Es mi opinión y seguro que estoy equivocado...Es lo malo de las generalizaciones...

Gracias a todos por vuestras contribuciones.

Agur.

7:41 a. m., febrero 14, 2006  
Blogger Naranja Triste said...

Yo me quedo con todo... Incluídas las florecitas silvestres para bajarle un poco la suntuosidad a la habitación cinco estrellas y entibiar un poco el frío del diamante con un cafecito servido en la mesita que estaría cerca del balcón donde igualmente podríamos disfrutar de una tardecita veraniega... Infeliz Día de los Enamorados para todos aquellos que, como yo, están solitos! ;-)

Pasense por mi blog que estoy solita y recién llegada a este pueblo... Naranja Triste...

9:21 a. m., febrero 14, 2006  
Blogger Galufante said...

Ann:

No piensas que el mayor y más valioso regalo que se puede recibir es precisamente esa compañía a tu lado?

Agur.

7:13 a. m., febrero 15, 2006  

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