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sábado, abril 21, 2007

ACETONA

Puedo recordar que durante mi etapa infantil, era rara la temporada en la que si no yo mismo o alguno de mis díscolos hermanos contraía lo que mi sufrida madre daba en llamar acetona, a secas.Tal afección se caracterizaba por accesos de fiebre, vómitos y una debilidad manifiesta que, al parecer, desaparecía despues de la administración de una inyección por el practicante del pueblo.

Tal dolencia es consecuencia directa de una inadecuada alimentación, deficiente e incompleta, algo que, desgraciadamente, suele ser bastante común en la más tierna infancia.La acetona, una sustancia orgánica de consistencia líquida, incolora y con un olor peculiar, es segregada por el cuerpo humano cuando se usa la masa adiposa corporal como fuente de energía en sustitución de la habitual glucosa.Despues de ser transportada por el torrente sanguíneo, se elimina por vía urinaria.Se asocia normalmente a cuadros patológicos relacionados con bajos niveles de insulina como la diabetes y aquella persona que alcanza elevadas tasas de acetona exhala un aliento con olor sucedáneo a fruta.

A principios de los años 70, un cardiólogo norteamericano, el doctor Atkins, diseño un método dietético que supuso una revolución.En una primera fase se somete al paciente a una restricción absoluta de hidratos de carbono en su dieta.Cuando el cuerpo no dispone de azúcares para conseguir el aporte energético necesario, empieza a consumir los depósitos de grasa que paulatinamente van desapareciendo.Lógicamente, esta pérdida de peso viene acompañada de un incremento en el nivel de acetona que confiere a la orina un olor característico, indicativo de lo acertado de las predicciones.

Ambos fenómenos, acetona como enfermedad o como posología, constituyen una representación fiel de una constante en nuestro mundo actual como es la dicotomía entre la carestía y la abundancia, el defecto y el exceso.Cuando alguno de nosotros percibamos un extraño aroma que se difunde desde un chorro de orina, pensemos en tantos y tantos miles de desnutridos niños africanos que ni siquiera disponen de las reservas adiposas mínimas para que su orina exhale olor a acetona.No es justa la distribución de la riqueza en el mundo.Tampoco la cuota de acetona.

Saludos.

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4 Comments:

Blogger Démonée said...

A pera, huele una a pera.
Atkins...puahhhhhhhh!

9:24 p. m., abril 21, 2007  
Blogger Galufante said...

Demo:

Siempre hueles a pera???
Parece que algunos bxyor vienen perfumados de fábrica...lo has notado???

Agur.

2:52 p. m., abril 22, 2007  
Blogger Démonée said...

No hombre no, no seas bestia.
Huelo a pera cuando me dá acidosis porque soy diabética insulinodependiente desde hace 10 años.
Strumpbyxor perfumadas? no, creo que no es mi melodía...

3:41 p. m., abril 22, 2007  
Blogger Galufante said...

Demo:

Vaya, pues perdona por la inconveniencia...

Eso es porque no conoces Filodoro...

Agur.

9:59 p. m., abril 22, 2007  

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