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sábado, julio 28, 2007

ELOGIO DE MADRE











Querida madre:

Me alegraré de que cuando recibas ésta te encuentres bien.Tu nieto sigue imparable su desarrollo como la biología exige, revoltoso, inquieto, en eso parece haber heredado el quejicoso carácter del padre.Se cría lozano, saludable y manifiesta una curiosidad innata que el supremo se la conserve toda la vida.Tu nuera persiste infatigable en la búsqueda sin desmayo de su futuro, aunque a veces se deja llevar por el pesimismo y parece ahogarse dentro de las cuatro paredes del piso.Ella sigue tan soñadora y melosa como siempre, entregada en cuerpo y alma a la crianza de nuestro retoño.Y tu hijo, éste que te escribe, pues no creo que pueda quejarse de lo que el destino le ha deparado, como todo el mundo sufre sus altibajos anímicos pero no se puede sustraer a una reposada felicidad, siguiendo los estándares al uso.

Me he decidido a llenar de renglones esta hoja tras recordar que hace más de 20 años que no te escribo.Desde mi incipiente adolescencia, cuando abandoné voluntariamente el hogar familiar para encontrar un horizonte diferente al que parecía reservado para mí, no había vuelto a recuperar papel y lapiz para contarte mis cuitas.Resulta asombroso pensar que median más de dos décadas entre aquellos episodios juveniles, novedosos para un imberbe muchachito de provincias, compartidos con compañeros de estudio y estos avatares diarios, menos despreocupados y más estresantes, que perfilan mi vida actual.En cualquier caso, lo importante es que despues de 20 años tanto tú como yo podemos seguir mateniendo esta correspondencia, algo a lo que hay que estar agradecido.

Pero mi propósito al redactar esa inocente misiva, que sé positivamente que nunca leerás, es manifestar mi más rendida admiración y mi más entrañable cariño hacia tí, la persona que es autora de mis días, algo supongo que también puso tu marido en el empeño, y que, con tus imperfecciones y tus virtudes, has sido mi bastión, mi pañuelo y mi guía para lo bueno y para lo malo.Sé que nunca te lo he dicho y como dicen que más vale tarde que nunca, te lo digo ahora, pese a la frialdad inherente a estos caracteres pergeñados en impersonal papel, te quiero, madre.Y ya puestos en dichos populares, si bien es cierto que dicen que madre no hay más que una, yo quiero ir más allá y exclamar jubiloso que además de una, eres única.Como la provincia que te vio nacer.

Se despide tu hijo que nunca te olvida.

Saludos.

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2 Comments:

Blogger __MARÍA__ said...

¡Lo mucho que se alegraría tu madre si le leyeras esta carta!
Muy bien eso de decir las cosas que se sienten hacia los demás, yo lo llamo terapia afectiva, y se queda una como nueva.
Bueno, ha sido un gusto descubrir tu blog.
Un saludo.

11:44 a. m., agosto 15, 2007  
Blogger Galufante said...

Maria:

Se alegraría con mucho menos...pero los hijos somos desagradecidos por naturaleza...al menos, este hijo que escribe...

El gusto es recíproco, espero leerte por estos andurriales a menudo.Besos.

Agur.

4:32 p. m., agosto 17, 2007  

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