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sábado, septiembre 15, 2007

MADDIE

Desde que hace varios meses su nombre apareció como cabecera de un informativo televisivo, hemos asistido a un dilatado proceso policial encaminado al hallazgo e investigación acerca de la desaparición de una pequeña inglesa cuyo nombre, Madeleine o Maddie, ha dado la vuelta al mundo.Aparentemente, una más de las tantas que se producen desgraciadamente a lo largo del ancho y cruel mundo en el que vivimos.

Las investigaciones policiales del país vecino, pues su desaparición se produjo en un complejo turístico del cotizado Algarve portugués, tras recopilar indicios y realizar exhaustivas pesquisas están barajando firmemente la posibilidad de que los padres de la criatura puedan estar implicados en su propia desaparición.Por vergonzante que pueda parecer, no sería ni la primera ni la última vez que unos progenitores tratan de ocultar unos hechos luctuosos en los que sus vástagos se cuentan como víctimas propiciatorias.

Las indagaciones y los veredictos judiciales determinarán concluyentemente el grado de implicación del matrimonio McCann en la desaparición de su pequeña por lo que me abstendré de emitir juicios a priori que podrían resultar erróneos.Pero nada me impide valorar en su justa medida los patrones de comportamiento de una pareja con ineludibles responsabilidades filiales que quizás pecaron por negligencia en un asunto en el que, sencillamente, ni se puede ni se debe obviar.

Siempre según fuentes periodísticas, con la oportuna reserva que se les debe prestar, parece ser que en la noche de autos la susodicha pareja, de vacaciones en el Algarve y gozando de una intensa vida social, decidió abandonar alegremente a sus hijos, Maddie y unos mellizos todavía más jóvenes, para disfrutar de una animada velada nocturna con sus amistades, sin pensar en las posibles consecuencias que tal medida pudiera acarrear.

En estos casos la rumorología adquiere el rango de ciencia y sobre este particular se ha llegado a barajar un número ingente de maledicencias y falsedades, como el que afirma que, para no estornar sus salidas festivas, los McCann suministraban sedantes y somníferos a su hija para que durmiese el sueño de los justos mientras ellos vivían la noche sureña.Y recientemente han aparecido titulares que apuntan que la madre de Maddie se mostraba hastiada y agotada por la crianza de una niña que consideraba hiperactiva e histérica.

Sin entrar a valorar todo este cúmulo de rumores que pueden tener algún viso de realidad, lo realmente espeluznante es la voluntaria renuncia de unos padres respecto a su responsabilidad para con sus retoños.En esta sociedad egocéntrica, consumista y hedonista en la que vivimos, parece que todo es válido en aras a conseguir la realización de nuestros deseos en detrimento de ciertos valores y principios, algunos de ellos bastiones de la continuidad de la especie, como lo es la familia.Un hijo es algo mucho más importante que un juguete y como digo muchas, demasiadas veces, si no se está dispuesto a afrontar las consecuencias que acarrea traer al mundo una criatura de nuestra misma sangre, lo mejor y más provechoso es abstenerse de tal propósito.

Y hay otra reflexión que literalmente hace erizar los vellos de todo mi cuerpo.Hipotetizando, si resulta que la muerte de la pequeña se produjo de forma fortuita, no puedo comprender cual es la motivación que impide a los padres confesar su participación directa en la desaparición de su cadáver y su posterior teatralización y difusión de la misma.Esa abstención hacia la responsabilidad, deber moral diría yo, para asumir las terribles consecuencias de una situación creada por uno mismo, sin intervención ajena, es otra muestra significativa de la pérdida de valores en la que se halla sumida nuestra sociedad.En justicia, quién la hace, la paga.Atenderemos al desarrollo de los acontecimientos para constatar si, efectivamente, quién lo hizo, paga por sus irresponsables actos.

Saludos.

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2 Comments:

Blogger Démonée said...

La frialdad personificada. ESpeluzanate.

9:47 a. m., septiembre 16, 2007  
Blogger Galufante said...

Demon:

La flema británica, dicen...

Agur.

5:15 p. m., septiembre 16, 2007  

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