FLATO
Bien conocidos son para un deportista los devastadores efectos que se derivan de lo que popularmente se conoce como flato, sobre todo para los atletas de medio y gran fondo.Una fortísima oclusión abdominal acompañada de un dolor punzante puede arruinar una espléndida marca y tirar por tierra todo el trabajo y esfuerzo desarrollado en los entrenamientos previos.Es sintomática la postura que adopta un atleta, mano apretando la zona del vientre que produce la opresión, cuando se ve afectado por un inoportuno y molesto flato.
Lo que llamamos de esa manera no es sino un residuo gaseoso producto de la digestión que, por diversas razones, no ha podido ser desalojado del tracto intestinal y que, merced a su ligereza y movilidad, puede desplazarse a su libre albedrío hasta otras partes del abdomen o el tórax, produciendo una incómoda sensación de asfixia que a veces degenera en accesos de fiebre o arcadas.Creo que todos hemos experimentado en algún momento uno de estos desagradables episodios.
Entre otras causas, se nos orienta desde pequeños a masticar los alimentos con la boca cerrada, en boca cerrada no entran moscas dicen, no sólo por una cuestión de sana educación en la mesa sino por evitar la deglución conjunta de un volumen de fluido aeriforme que puede ocasionar serios trastornos en el colon, tramo del intestino en el que se produce la absorción de los nutrientes resultado de la digestión gástrica.Adicionalmente, existen factores metabólicos inherentes a cada ser humano que indisponen al individuo respecto a la expulsión natural de tales residuos gaseosos, provocando periódicamente una serie de episodios flatulentos.Es evidente que para este rango de personas es de primordial importancia eludir el consumo de ciertos alimentos en cuya digestión se liberan cantidades apreciables de gases como puedan ser las legumbres u hortalizas.
Afortunadamente, soy agraciado por ser poseedor de un metabolismo que no abunda en la conservación de peligrosos gases de digestión masiva dentro de su tracto intestinal, aunque conozco casos próximos en el sentido opuesto.Y no os podeis imaginar cuanto echo de menos poder degustar en mi hogar unas nutritivas judías, sí, judías, acompañadas por su correspondiente aderezo de chorizo, morcilla y tocinito.Todo ello por no ventosear ya sea a tiempo o a destiempo.Que como dicen en mi pueblo, será una guarrería, pero descansa la caballería.Felices cuescos.
Saludos.
Lo que llamamos de esa manera no es sino un residuo gaseoso producto de la digestión que, por diversas razones, no ha podido ser desalojado del tracto intestinal y que, merced a su ligereza y movilidad, puede desplazarse a su libre albedrío hasta otras partes del abdomen o el tórax, produciendo una incómoda sensación de asfixia que a veces degenera en accesos de fiebre o arcadas.Creo que todos hemos experimentado en algún momento uno de estos desagradables episodios.
Entre otras causas, se nos orienta desde pequeños a masticar los alimentos con la boca cerrada, en boca cerrada no entran moscas dicen, no sólo por una cuestión de sana educación en la mesa sino por evitar la deglución conjunta de un volumen de fluido aeriforme que puede ocasionar serios trastornos en el colon, tramo del intestino en el que se produce la absorción de los nutrientes resultado de la digestión gástrica.Adicionalmente, existen factores metabólicos inherentes a cada ser humano que indisponen al individuo respecto a la expulsión natural de tales residuos gaseosos, provocando periódicamente una serie de episodios flatulentos.Es evidente que para este rango de personas es de primordial importancia eludir el consumo de ciertos alimentos en cuya digestión se liberan cantidades apreciables de gases como puedan ser las legumbres u hortalizas.
Afortunadamente, soy agraciado por ser poseedor de un metabolismo que no abunda en la conservación de peligrosos gases de digestión masiva dentro de su tracto intestinal, aunque conozco casos próximos en el sentido opuesto.Y no os podeis imaginar cuanto echo de menos poder degustar en mi hogar unas nutritivas judías, sí, judías, acompañadas por su correspondiente aderezo de chorizo, morcilla y tocinito.Todo ello por no ventosear ya sea a tiempo o a destiempo.Que como dicen en mi pueblo, será una guarrería, pero descansa la caballería.Felices cuescos.
Saludos.
Etiquetas: Banalidades, Bizarrías
6 Comments:
Vienen muy bien para la Diplomática, los cuescos, no sé si los Caballeros.
Que tenga Ud. un gran día.
Nos veremos en el Club :-
Al estómago se le puede educar para comer alubias y todo tipo de verduras sin padecer flatulencias. Cuestión de tesón ;)
ADMC:
Como que los caballeros no se los sueltan a la sordaina, como decimos en mi pueblo...
Club? Qué Club???
Demo:
Pues no seré yo el que lo maleduque al mío...con lo a gusto que uno se queda...
Agur.
Habla con un miembro del cuerpo diplomátrico y que te explique la teoría de los cuescos.
Luego me cuentas.
Si es que no se puede ser banal y bizarro al mismo tiempo
Saludos y no te enfades,
Hmbre ;)
jaaa es una funcion fisiologica diga usted que si ....
Admc:
Es usted un afectado, que lo sepa...solicite la correspondiente indemnización, porsiaca...
Peg:
Lo es, lo es, como el sexo anal...
Agur.
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